UN FIN DE SEMANA EN SANTANDER

Santander, con poco más de 170.000 habitantes se erige como capital de Cantabria, la región más al Norte de la Península. Acompáñanos en esta visita por los mejores bares y lugares de esta ciudad!

Una visita a esta ciudad, disfrutando de un recorrido por la tranquilidad de sus calles y la amabilidad de sus gentes, te proporcionará una visión única de esta ciudad norteña que curiosamente goza de ser una de las ciudades más seguras de España, con una tasa de delitos muy inferior a la media nacional.

Para comenzar, como de costumbre os mostramos nuestro gasto aproximado de un fin de semana largo comiendo y bebiendo sin parar en los bares de Santander.

1.- Los precios indicados corresponden al total gastado por persona durante tres días (3 noches).
2.- El presupuesto de coche, incluye gasolina y peajes desde Barcelona, teniendo en cuenta 2 pasajeros.
3.- El precio de 3.50€ es lo que cuesta de media «una Tirada», como llamamos a Cerveza + Tapa

Mucho se ha escrito sobre esta ciudad, sobre su historia, sobre su arquitectura, sus parques y monumentos, sobre el desarrollo de su burguesía basada en el comercio con América y sobre las múltiples muestras de esta pasado de esplendor que salpican la ciudad. Sin embargo, como bien sabéis, nos gusta combinar la cultura con el buen yantar por lo que nos vamos a ir directamente a picar algo 🙂

EL BARRIO PESQUERO

Puesto que nuestro cerebro requiere glucosa y nuestro estómago saciedad, antes de poder disfrutar de los placeres intelectuales que ofrece esta ciudad es muy importante haber experimentado con anterioridad otros más mundanos… Os aseguramos que con este post os va a entrar hambre!

Como llegamos a la ciudad al mediodía y el estómago pedía su ración, aprovechamos una gran ventaja de haber aparcado cerca del puerto y decidimos hacer una visita gastronómica por los bares del barrio pesquero de Santander, que nos quedaba a 5 minutos a pie.

Un buen amigo santanderino, cuyo nombre no incluiremos para que no se venga arriba, nos recomendó que recorriéramos el barrio pesquero que, aunque no destaca especialmente por su belleza -al contrario que otras zonas de la ciudad- sí que lo hace por presentar una oferta de restauración de calidad y, si sabes buscar, incluso a precios LOW COST!

Concretamente nos recomendó un restaurante especializado en pescado y marisco -como no podía ser de otra manera estando en el barrio pesquero- llamado «La Chulilla«.

Se trata de un local sin pretensiones, con una terraza sobre la acera cubierta por una de esas carpas de madera y plástico que no son ni bonitas ni acogedoras pero que demuestran ser tremendamente efectivas cuando se pone a llover, algo que en Santander os aseguramos que es muy frecuente. Nube que pasa, nube que saluda a la ciudad con una alegre descarga de agua fresca 🙂

El caso es que entramos a este lugar, sin saber muy bien qué nos encontraríamos, y a los cinco minutos nos sentíamos como en casa. La dueña, una señora mayor que hace las veces de cocinera y camarera, nos atendió con una amabilidad propia de la ciudad. Tras explicarnos la carta y con muchas dudas, porque todo tenían muy buen aspecto, decidimos encargar unas rabas y un plato de chipirones encebollados.

Todo iba bien hasta que llegaron los platos y el gozo subió varios niveles. Si lo calificamos de INCREÍBLE nos quedamos cortos. El plato de rabas, además de ser enorme, presentaba un pescado fresquísimo que estaba delicioso. Por su parte, los chipirones encebollados eran de una calidad y un gusto que no hay palabras que los describan. No esperéis finura, decoración, ni detalles pijos… Esperad una comida difícilmente repetible!

Lo único «malo» es que los platos son tan grandes que yendo dos personas quedas lleno con dos raciones por lo que no puedes probar nada más. Así que tras el atracón, nos fuimos de aquel lugar más que satisfechos por el módico precio total de unos 30€ entre dos comensales. Una de las mejores relaciones calidad-precio que podrás encontrar entre los bares de Santander!

POR SANTANDER DE BARES

Una vez hemos comido, realmente en el barrio pesquero no hay mucho más que rascar, por lo que pusimos rumbo al centro pasando por delante de la Estación de Tren de Santander. Justo en la acera de enfrente encontramos por casualidad el «Café Español«, un bar-cafetería que nos sorprendió muy gratamente! Por tan sólo 3€ sirven unos desayunos con café, zumo y bocadillo o pincho a elegir que, aparte de dejarte muy satisfecho por su tamaño, están realmente buenos, sin duda una opción buena, bonita y barata!

En cambio, al día siguiente, por probar otro distinto, desayunamos en un local que había al lado, el «Bar Torrelavega«, y no nos gustó nada, ni la atención ni el desayuno. Como decimos una cosa, decimos la otra.

Al llegar la noche es momento de volver a llenar el buche y aquí comienza de nuevo el espectáculo por el que nos encanta el norte de España. Santander, al igual que Pamplona, Logroño o Bilbao, es también una ciudad de pinchos.

Los pinchos, esos entrantes de una comida que nunca llega, pero que te deleitarán con una combinación de ingredientes y sabores que suponen toda una experiencia para los sentidos.

Como veréis, en este blog somos unos amantes de los pinchos, pero decidnos quién se resiste a este concepto gastronómico tan simple y maravilloso! 🙂

Los bares del Norte de España en general, y Santander en particular, son famosos por sus tortillas de patatas, un plato que ha sobrepasado el simple concepto de patata, huevo y aceite de oliva, para convertirse casi en una religión!

Uno de los mejores bares de Santander para probar sus típicas tortillas es el «Quebec«, una cadena pionera que reinventó el concepto de la tortilla y que hoy día cuenta con varios locales repartidos por la ciudad. En este restaurante, desenfadado e informal, puedes probar algunas de las mejores tortillas que comerás en tu vida.

Bien jugosas por dentro con el huevo casi crudo, pero doradas por fuera, bien gorditas y rellenas con una capa de diferentes ingredientes, como bonito y mahonesa, jamón dulce y queso, chorizo, boletus y foie y un largo etcétera. El «Quebec» te abrirán la puerta al maravilloso y amplio mundo de la tortilla de patatas o «tortilla española», como también es conocido este plato en algunas zonas.

Un par de pinchos de tortilla te pueden saciar más de lo que parece, por lo que si vais en pareja recomendamos pedir dos pinchos y compartirlos, así pruebas dos sabores distintos dejando hueco para lo que viene! Además los pinchos salen entre 2€ y 3€ y la cerveza alrededor de 1,50€ por lo que por unos 8€ una pareja se puede tomar dos cervezas y dos pinchos que no olvidará fácilmente.

Sin embargo, seguramente la mejor tortilla de todo Santander la sirven en «Cafetería Manila», un local retirado de la zona turística y poco frecuentado por los visitantes de la ciudad. No obstante, si tenéis tiempo no dejéis de ir para probar el delicioso manjar que consiguen con tan solo tres básicos ingredientes: aceite de oliva, huevo y patata.

A un minuto del Quebec de calle Ataulfo Argenta, en esta misma vía, encontramos la entrada a Casa Lita, un restaurante con pinchos MUY PRO! No lo definiría como comida «gourmet», aunque algunas tapas persigan esa idea, si no más bien como un restaurante con pinchos elaborados que consiguen una combinación de sabores deliciosa.

El local presenta una decoración de bodega basada en la madera y el vino con la que consigue crear un muy buen ambiente, animado pero no especialmente ruidoso. La amplia barra atendida por 4 o 5 camareros está repleta de elaboraciones que te volverán loc@!

En cuanto al precio, es algo superior al Quebec, puesto que su calidad también está un punto por encima, pero no os penséis que es algo desorbitado, «la tirada» (pincho + bebida) suele rondar los 5€ por lo que sin ser un LOW COST tampoco presenta unos precios fuera de lugar. Os aseguramos que están totalmente justificados!

Para cerrar la noche podemos acudir a la plaza Cañadío, una zona de ocio nocturno tremendamente animada y repleta de terrazas donde poder tomar una cerveza o una copa disfrutando del ambiente de los bares de Santander.

Algunas opciones en la zona son «El Cañadío«, el «Bar Canela» o «El Ventilador» donde te cobrarán unos 2,5€ por un tercio de cerveza y 6€ o 7€ por un buen gin-tonic.

Llegados a este punto mejor reservar fuerzas para el día siguiente, porque aún nos queda mucho por descubrir de esta bonita ciudad.

La siguiente jornada en Santander también nos tiene preparados unos bares que nos dejarán sin palabras. En primer lugar entramos a «Casa Ajero», un bar de pinchos con bonita decoración y servicio rápido y atento. Presenta unos pinchos bastante decentes por unos 2-3€ así que es un buen lugar para hacer una parada a repostar.

Un par de esquinas más arriba, a poco menos de dos minutos a pie, encontramos «El Cachalote» un local moderno atendido por gente joven que presenta también una barra de pinchos con algunas elaboraciones interesantes entre las que destaca su tortilla de patatas. De precio similar al anterior es otra opción válida para continuar nuestra ruta de pinchos por la ciudad.

Toda esta zona de Santander está repleta de bares de este tipo con buena calidad a precios razonables. Sin embargo, si queremos visitar un local realmente típico y con solera, nuestro lugar es «Bodega Fuente De». Se trata de una antigua bodega situada en la calle Peña Herbosa que ofrece tanto platos caseros como embutidos y todo ello a un precio de escándalo!

Todo está riquísimo pero su punto fuerte «literalmente» es el queso cántabro de Picón-Tresviso, una variedad de queso azul, que desprende una potencia en aroma y sabor difícil de encontrar. Es un queso tremendamente fuerte pero delicioso que no te puedes perder si eres amante de este rico producto.

Al consultar al camarero la marca nos informaron de que no tiene, puesto que lo elabora un pequeño productor local que les vende en exclusiva la totalidad de su producción. Así que si quieres probar esta maravilla sin nombre famosa en toda la ciudad, tienes que acudir SÍ o SÍ a «Bodega Fuente De».

Para colmo los precios son realmente baratos, hay vinos desde 70 céntimos de euro la copa y los montaditos de jamón, lacón o queso rondaban el euro o euro y medio, una bodega TOP que además es una auténtica LOW COST!

EL PASAJE DE PEÑA

Desde la estación de ferrocarril se accede al centro atravesando un túnel conocido como Pasaje de Peña, llamado así en honor al ministro de Obras Públicas franquista Alfonso Peña.

A comienzo de la dictadura, el señor Peña ordenó finalizar las obras de aquel túnel que ya se habían iniciado en 1936, bajo el mandato del alcalde Ernesto Castillo Bordenabe, conocido popularmente como «El Piqueta». Este túnel pasaba bajo la calle Alta para conectar el centro de la ciudad con las estaciones y la zona portuaria.

El estallido de la Guerra Civil, supuso entonces la paralización de las obras que estaban siendo desarrolladas por cuadrillas de obreros voluntarios. Una vez acabado el conflicto armado, el túnel fue finalmente terminado en 1943 durante el Régimen franquista. Como curiosidad todo el material extraído de las excavaciones fue utilizado para el relleno del muelle de Maliaño, actual parada de ferrys de la ciudad.

Al atravesar el túnel entramos directamente al centro de Santander desembocando pocos metros al oeste de la Plaza del Ayuntamiento. Una plaza amplia y abierta que alberga el consistorio municipal y un parking subterráneo, buen lugar para dejar el vehículo si no nos importa pagar una buena derrama a la salida 🙂

QUÉ VER EN SANTANDER

Una vez nos instalemos en la ciudad, os recomendamos pasar una mañana o una tarde descubriendo la zona centro perdiéndote entre sus calles y plazas disfrutando de la fresca brisa cantábrica. Y ya que andamos por esta zona, podemos hacer un alto en el camino para tomar un café o un pincho en la famosa cafetería «Botánico», buena atención en un local amplio y limpio para descansar un rato las piernas.

El resto del día puede dedicarse a visitar el Mercado Municipal del Este, La Plaza Porticada, una plaza neoclásica de 1950, la iglesia del Sagrado Corazón o la Catedral de Santander, todos ellos conjuntos históricos y artísticos dignos de ser disfrutados.

Otra buena ruta que te ocupará casi un día completo, consistiría en recorrer todo el Paseo Marítimo desde El Centro Botín hasta la Playa del Sardinero. Un paseo largo que debe tomarse con calma.

El Centro Botín es un edificio vanguardista diseñado por el arquitecto Renzo Piano e inaugurado el verano de 2017. Actualmente acoge exposiciones de arte y un restaurante en su interior.

La construcción fue promovida por la fundación Botín, creada por la familia del mismo nombre, que preside el Banco Santander desde 1904, el banco más grande de España y el decimosexto a nivel mundial. La verdad es que la vista del edificio con la Bahía de Santander de fondo es una foto realmente espectacular.

Pocos metros más adelante encontramos la Grúa de Piedra, todo un símbolo del pasado mercantil del Puerto de Santander y unos metros más allá se sitúa el Palacete del Embarcadero, un espacio de exposiciones a tres metros del mar.

Desde este mismo punto parte un servicio de embarcaciones llamadas «pedreñeras» que en verano hacen «panoramics» cruzando toda la bahía hasta la playa del Sardinero y Matareñas. El viaje de ida y vuelta sale por unos 5€ en su versión más económica. Una buena experiencia LOW COST muy concurrida por los turistas para disfrutar de Santander desde otro punto de vista!

Más adelante encontramos el Puerto Chico, donde tiene su sede la Real Federación Española de Vela y junto a ella, cruzando la calle, se sitúa el Palacio de Festivales de Cantabria. A pocos metros encontramos también el Museo Marítimo del Cantábrico y el Instituto Español de Oceanografía. Y si continuamos llegaremos a la Playa de los Peligros y la Playa de la Magdalena, dos preciosas y limpias playas, situadas al pie de una pequeña colina, que nadie imaginaría encontrar en una ciudad del tamaño de Santander.

PENÍNSULA DE LA MAGDALENA

Al terminar la playa de la Magdalena encontramos una pequeña península que merece mención a parte porque esconde al viajero varias sorpresas bastante curiosas.

La primera de ellas es el Minizoo y Parque Marino gratuitos con leones marinos y pingüinos! Sí, has leído bien, PINGÜINOS! Lo cual es bastante curioso para estas latitudes…

La segunda sorpresa es el Muelle de la Carabelas, un museo abierto y gratuito que muestra réplicas de tres embarcaciones en referencia a la Pinta, la Niña y la Santa María, las tres carabelas utilizadas por Cristóbal Colón en el descubrimiento de América. Desde este punto podemos disfrutar también de unas vistas del Cantábrico realmente espectaculares, más aún si algún temporal despierta la furia de este mar ya de por sí habitualmente embravecido.

Por si fuera poco, como buenos narradores que somos nos hemos dejado la sorpresa más espectacular para el final. 🙂

En la cima de la colina se levanta el Palacio de la Magdalena, una construcción de principios del siglo XX promovida por el Ayuntamiento de Santander para ser regalada a los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia como residencia de verano, teniendo en cuenta la larga tradición la Familia Real de veranear en la provincia de Santander.

El palacio fue residencia estival de la Familia Real entre 1913 y 1930. Posteriormente recibió distintos usos  hasta que en 1941 fue adquirido por Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII y padre del actual rey emérito Juan Carlos I, quien lo mantuvo hasta 1977, año en que le fue adquirido por el Ayuntamiento para convertirlo en un recinto público.

Actualmente el palacio es un lugar de exposiciones y celebración de eventos que puede ser visitado. Además el Ayuntamiento alquila sus enormes salones para la celebración de congresos, reuniones e incluso bodas civiles! Por lo que si te interesa casarte en el Palacio de la Magdalena tan solo tienes que reservar pagando la tasa correspondiente al Ayuntamiento, que hoy en día ronda los 250€.

Una vez acabada la visita a la Península de la Magdalena podemos seguir avanzando para llegar a la Playa el Sardinero, seguramente la más famosa, conocida y emblemática de la ciudad.

DEL SARDINERO AL FARO CABO MAYOR

El Sardinero es una enorme playa, amplia y abierta de arena amarilla fina que puede estar perfectamente al nivel de la playa de La Concha en San Sebastián. Sinceramente es difícil encontrar ciudades grandes con unas playas de la calidad de Santander, es una suerte y una envidia ver cómo los santanderinos miman sus playas para tenerlas siempre en perfecto estado! Nuestros dieses a los vecinos de esta ciudad! 🙂

En esta zona encontramos también el Gran Casino Sardinero y el estadio del Racing de Santander que, como no podía ser de otra manera, también recibe el nombre de  «El Sardinero».

Llegados a este punto hemos andado varios kilómetros, estamos cansados y tenemos hambre, por lo que decidimos coger el primer autobús que recorriera la Avenida de la Reina Victoria en sentido contrario, para deshacer todo el camino andado y acabar de nuevo en el centro de la ciudad en cuestión de 15 minutos.

Sin embargo, si tienes tiempo suficiente, puedes recorrer el paseo que bordea la costa uniendo el Sardinero con la Playa de Matareñas, un caminito de piedras muy bonito y recomendable que acaba en el Faro de Cabo Mayor.

Por cierto, junto al faro encontrarás un bar, donde es típico que los fines de semana se reúnan los santanderinos, para tomar una cerveza y un plato de rabas con unas maravillosas vistas al acantilado.

Con esta ruta ponemos punto y final a nuestra visita por esta maravillosa ciudad que nos ha sorprendido gratamente tanto por su belleza como por sus bares!

El conjunto de su provincia tampoco se queda atrás, lo que nos ha hecho entender por qué los cántabros están tan enamorados de su tierra y se convierten allá por donde pasan en abanderados de su Cantabria Infinita. No te pierdas el resto de nuestra ruta por tierras cántabras en nuestros posts:

CÓMO LLEGAR Y MOVERTE POR SANTANDER

Santander es la ciudad mejor comunicada de la región cántabra, de hecho se puede acceder por tierra, mar y aire, literalmente 🙂

El tren es una buena opción, rápida y cómoda. También existen vuelos baratos durante gran parte del año desde otras ciudades españolas y europeas, por lo que acudir en avión es otra elección común entre los viajeros.

Además, también tiene buenas conexiones por carretera tanto con el tercio norte como hacia el sur peninsular, por lo que el coche es otra manera habitual de llegar a esta ciudad.

Como ya hemos comentado, Santander es una ciudad mediana a la que se puede acceder andando a casi cualquier parte en cuestión de 30-40 minutos. Si a esto le sumamos que en la zona centro el aparcamiento brilla por su ausencia, a los que acudís en coche os recomendamos aprovechar los aparcamientos gratuitos que hay al final de calle Carlos Haya, en su intersección con Marqués de la Hermida. Se trata de una gran explanada justo detrás de Capitanía Marítima de Santander donde suele ser relativamente sencillo encontrar un hueco para dejar el coche en nuestra estancia en la ciudad.

Esta zona, a pesar de estar a la entrada de la zona portuaria y ligeramente aislada de la zona residencial, está siempre repleta de vehículos y no desprende sensación de inseguridad, por lo que nosotros dejamos allí el coche dos días sin ningún problema.

Además esta zona de aparcamiento se encuentra a unos 20 minutos a pie del centro de la ciudad y a 5 minutos del barrio pesquero, por lo que no está nada mal ubicada.

Nuestra recomendación es dejar el coche por esa zona o alguna otra de los alrededores y acceder al centro a pie, con lo que ganaréis en comodidad y evitaréis problemas de aparcamiento.

Realmente la ciudad tiene un buen sistema de autobuses públicos que, por poco más de un euro te llevan rápidamente de un punto a otro de la ciudad. Así que no necesitareis el coche para nada dentro de Santander. Otro tema distinto sería moverse por el resto de la región, en general mal comunicada para lo que el coche se convierte en una pieza fundamental.

Si no dispones de vehículo privado siempre puedes recurrir al alquiler que sale muy barato y ofrece la comodidad y libertad para llevar tu viaje a otro nivel!

DÓNDE DORMIR EN SANTANDER

Respecto al tema económico, Santander nos sorprendió gratamente por ser una ciudad con precios, en general, bastante razonables. De hecho, podríamos considerarla más barata que ciudades vecinas como Pamplona, Bilbao y por supuesto San Sebastián, que se lleva el premio a la ciudad más pija del Norte de España.

Fuera de la temporada de verano no resulta difícil encontrar habitaciones dobles por menos de 50€ en Airbnb o Booking. Con pocos lujos pero efectivas si lo único que queremos es un lugar dónde dormir.

Si prefieres mayor calidad, el precio subirá alrededor de los 80€ la noche, lo que tampoco es abusivo para una ciudad de este tamaño y categoría.

La zona de la plaza del Ayuntamiento y alrededores es perfecta para buscar alojamiento, ya que se encuentra completamente llena de pisos Airbnb, hostales y hoteles, por lo que hay ofertas para todos los gustos! Se trata de una bonita y céntrica ubicación que se encuentra a menos de 10 minutos a pie de la zona de bares y fiesta de la ciudad, localizada alrededor de la Plaza Cañadío y a lo largo del Paseo de Pereda. Sin duda la zona centro es nuestra recomendación en esta ciudad.

También es posible encontrar alojamientos algo más baratos en barrios periféricos como Ciudad Jardín, pero sinceramente no creemos que merezca la pena, porque los 10€ que te puedes ahorrar, los perderás en tiempo e incluso billetes de autobús.

ACTIVIDADES EN SANTANDER

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