CÓMO LLEGAR A LA MONTAÑA DE LOS 7 COLORES

La visita al Winikunca o Montaña de los 7 Colores suele organizarse desde Cuzco, ya que todas las agencias de la ciudad disponen de esta excursión en su catálogo de ofertas.

El viaje parte muy temprano -alrededor de las 5:00 de la mañana- de algún punto de encuentro céntrico de la ciudad y dura toda la jornada.

Lo normal es que la furgoneta de la agencia te recoja en la Plaza de Armas, desde dónde parten muchas otras excursiones. Sin embargo, también hay agencias que pasan a recogerte a la puerta de tu hotel, por lo que no olvides negociar este punto que te permitirá dormir un rato más…

Os aseguramos que de madrugada y alrededor de 0ºC no hay muchas de estar callejeando por Cuzco 🙂

El precio de la visita ronda los 18€-20€ e incluye transporte, guía, desayuno, ticket de entrada a la montaña y comida, por lo que no puede ser más ajustado! Un verdadero LOW COST como casi todo en este país!

LA RUTA DEL WINIKUNCA

La ruta se hace en minivan de unas 14 o 15 personas que asciende durante unas 2,5 horas por el Valle del Río Vilcanota, situado a unos 3.400 metros de altitud.

Una vez aquí, llegamos al pequeño pueblo de Quechacupe, donde la excursión pone rumbo al Este para empezar a ascender de verdad. La furgoneta toma un camino sin asfaltar que serpentea cogiendo rápidamente altura hasta perdernos en mitad de los Andes, si es que no lo estábamos ya…

Como ya hemos comentado al inicio de este post, el precio de la excursión incluye desayuno y comida en uno de los restaurantes que hay por el camino.

En general, no esperéis gran cosa en cuanto a calidad alimenticia. Los precios de las excursiones son realmente ajustados, consecuencia de la feroz competencia que existe entre las agencias de la ciudad, por lo que no están para derrochar en comidas muy elaboradas.

Además, el menú en estas recónditas zonas suele basarse en productos tradicionales de la región, porque sinceramente no hay mucho más. Por este motivo la base de muchas comidas es la patata, el maíz y algo de carne de llama o alpaca.

Con el objetivo de pasar el mínimo tiempo posible por encima de la barrera de los 4.000 metros, las excursiones suelen ofrecer el desayuno en algún local de Quechacupe o el cercano asentamiento de Pitumarca, situados en torno a los 3.600 metros de altitud.

Una vez hemos llenado el estómago con algo dulce y buenas cantidades de mate de coca, comienza la carrera contrarreloj que nos llevará al pico del Winikunca, a 5.038 metros de altitud sobre el nivel del mar, desde donde se divisa la Montaña de los 7 colores. Por cierto es la mayor altitud a la que hemos estado nunca sobre tierra firme 🙂

Tras el desayuno, el viaje continuó una hora más hasta llegar al aparcamiento del Winikunca, que se encuentra a unos 4.550 metros de altitud.

CAMINANDO HASTA LA CIMA

Una vez llegamos al aparcamiento no queda más remedio que alcanzar la cima a pie, lo que se convierte en una pequeña tortura para algunos caminantes. Con mayor o menor agilidad, los visitantes acaban ascendiendo el sendero que conduce a la cima, en una caminata que ronda la hora y media durante la que incluso podrás ver llamas y alpacas salvajes.

Desde la cima, además de disfrutar de «La Montaña de 7 colores o Montaña Arcoíris», se goza de unas espectaculares vistas del sendero a la Montaña Roja y del glaciar de Ausangate, la quinta montaña más alta del Perú con 6.384 metros de altitud.

Para los que estén más bajos de forma existe una segunda opción que no os hemos explicado, se puede subir a la cima a lomos de uno de los burros que los habitantes de los pueblos de la zona han convertido en una atracción turística más de la montaña.

Es curioso ver a los nativos subir y bajar corriendo el sendero estirando de los burros para recoger a los turistas, mientras que los de fuera no somos capaces más que de arrastrarnos cuesta arriba con la lengua fuera a más de 180 pulsaciones por minuto. Se nota quienes están acostumbrados a la altitud y quiénes no… 🙂

Tras descender del Winikunca, la minivan -llena de viajeros mareados y con dolores de cabeza- baja rápidamente más de 1.000 metros de altitud hasta llegar a la zona de Quechacupe, donde sirven la comida que pone punto y final a la excursión.

El regreso a Cuzco se hace duro, tanto por las 3 horas de viaje que nos quedan por delante, como por el cansancio acumulado en el día provocado por el madrugón y especialmente por el mal de altura, que sufrirás casi con toda seguridad.

Llegamos a la ciudad alrededor de las 19.00 horas, pillamos algo de cena de camino al alojamiento y nos dormimos como unos benditos hasta el día siguiente 🙂 Hacía falta el descanso!

«SOROCHE» O MAL DE ALTURA

Sinceramente se trata de una excursión que no os podéis perder por nada del mundo, sobre todo si os gusta la naturaleza y el senderismo. La Montaña de 7 colores es realmente alucinante, tanto a nivel natural como paisajístico, sin contar la experiencia vital que supone estar a estas altitudes.

Eso sí, la visita exige un desgaste físico importante, especialmente influenciado por la altitud. Tened en cuenta que al aumentar la altitud, disminuye la presión atmosférica de oxígeno y, con ella, la cantidad de oxígeno que entra en nuestros pulmones al respirar.

Como durante toda la jornada estamos recorriendo una región que se encuentra por encima de los 3.500 metros de altitud, estamos exponiendo a nuestro organismo a menor cantidad de oxígeno de la que está acostumbrado. Fijaos que a esta altitud tenemos la mitad de presión atmosférica de oxígeno que a nivel del mar.

Esto se traduce en que tu organismo encuentra dificultades para oxigenarse adecuadamente, de hecho tu cuerpo deberá respirar más rápido y aún así obtendrá menos oxígeno del habitual, lo que genera sensación de cansancio. Además la falta de oxígeno afecta a órganos como el cerebro, dando lugar al «soroche» o mal de altura que te puede pegar bastante duro…

Nosotros lo sufrimos de una manera relativamente leve, lo que equivale a fuertes dolores de cabeza, mareo e incluso ganas de vomitar, aunque por fortuna no llegaron a materializarse 🙂

Sin embargo, algunas personas se ven más afectadas, e incluso tienen que ser atendidas a nivel médico y ser bajadas rápidamente de altitud para evitar complicaciones de mayor gravedad.

En cualquier caso, a no ser que tengáis algún problema del corazón o respiratorio, no os preocupéis porque los casos graves no suelen ser frecuentes entre la gente sin patologías previas.

REMEDIOS PARA EL MAL DE ALTURA

En toda la zona andina existe el método tradicional de consumir hojas de coca para combatir el mal de altura, ya sea mascándolas o en forma de mates e infusiones.

Sin embargo, en nuestra propia experiencia, pensamos que es más mito que realidad. Nosotros estuvimos tomando estos remedios durante toda nuestra estancia en la región y no conseguimos evitar el mal de altura, aunque nunca se sabe, quizás conseguimos evitar los efectos más adversos… 🙂

Al inicio de la ascensión al Winikunca, el guía nos puso en las manos unas gotas para inhalar, se trataba de una especie de alcohol que pegaba «un buen chute». En este caso también volvemos a poner en duda su eficacia real, más allá de generar la sensación de haberte tomado un «chupitazo» de ginebra y tequila 🙂

Una opción mejor y más científica consiste en tomar pastillas de Acetazolamida, vendidas bajo el nombre comercial de Diamox, que son eficaces contra el mal de altura. Este medicamento causa una acidosis metabólica leve que aumenta la frecuencia respiratoria y, como consecuencia mejora la oxigenación. Os recomendamos comprarlas y empezar a tomarlas tan pronto lleguéis a Lima para ir aclimatando vuestro organismo.

Por si tenéis curiosidad, nosotros fuimos de duros por la vida y no probamos las pastillas, seguimos el método tradicional y aún seguimos vivos, contra todo pronóstico… 🙂

LOS COLORES DE LA MONTAÑA

A estas alturas, seguro que os estaréis preguntando por qué la montaña presenta esta forma de arcoíris tan peculiar… Pues bien, la leyenda más romántica habla de que el arcoíris representa los colores de la falda de una niña pastora que se perdió hace cientos de años en este lugar y se convirtió en la guardiana de la región.

Sin embargo, la ciencia ofrece una explicación mucho más racional. El arcoíris de la Montaña de 7 colores está formado por capas superpuestas de sedimentos marinos, lacustres y fluviales que adquirieron su llamativa coloración por procesos de oxidación de sus minerales.

Para los más frikis os explicamos los elementos que componen cada una de las 7 capas 🙂

Rosado o fucsia: Resultado de la mezcla de arcillas rojas, fango y arenas.

Blanquecino: Mezcla de arenas de cuarzo y margas (arcillas ricas en carbonato de calcio)

Morado o lavanda: Mezcla de margas (arcillas ricas en carbonato de calcio) y silicatos.

Rojo: Arcillas ricas en cuarzo y hierro.

Verde: Mezcla de óxido de cobre y arcillas ricas en hierro y magnesio.

Pardo terroso: Fango compuesto por roca rica en magnesio.

Pardos amarillentos o colores mostaza: Material compuesto por limonitas y areniscas calcáreas ricas en azufre.

Con esto concluye nuestra excursión por la Montaña Arcoíris. Esperamos que os haya gustado la Montaña de 7 colores y que apuntéis esta excursión como obligatoria en vuestra visita a Perú!

Si os habéis quedado con ganas de seguir descubriendo este maravilloso país, aquí os dejamos el post sobre El Lago Titicaca.

ACTIVIDADES EN CUSCO

También te puede interesar: