TOUR POR CHERNOBYL Y PRIPIAT

Hace años que nos rondaba la idea de ir a Ucrania para visitar Chernobyl y experimentar la sensación de estar en el lugar exacto donde tuvo lugar el mayor accidente nuclear de la historia de la humanidad. Un accidente que cambió por completo el panorama geopolítico y el orden mundial, porque supuso el inicio del derrumbe de la todopoderosa Unión Soviética.

Este post va a dirigido con mucho cariño a todos aquellos frikis de los viajes extremos y de aventura, de la energía nuclear, de la Unión Soviética y de la famosa serie de HBO porque os vamos a contar la manera más barata, sencilla y segura de visitar Chernobyl en persona!

También queremos que sirva de homenaje a los miles de héroes anónimos, jóvenes y no tan jóvenes que arriesgaron su vida para paliar los efectos de una catástrofe de dimensiones bíblicas. Sin estos héroes olvidados y denostados por la historia, el desastre hubiera sido miles de veces peor de lo que fue.

Os invitamos a acompañarnos en este apasionante viaje a través de la historia, la ciencia y la destrucción.

La ciudad fantasma de Prípiat

Casi todo el mundo asocia el nombre de Chernobyl al mayor desastre nuclear de todos los tiempos. Lo curioso es que, en realidad, la ciudad más cercana a la central nuclear no es Chernobyl si no Prípiat, que tiene el dudoso honor de ser la más breve de la historia mundial. Tan sólo duró 16 años.

Prípiat fue una ciudad construida para los trabajadores de la central nuclear. Situada a escasos 5 kilómetros de los reactores se urbanizó con todo lujo de detalles: cine, embarcadero, piscina, estadio de fútbol e incluso parque de atracciones!

El objetivo del gobierno soviético era construir una ciudad modélica, con todas las comodidades de la época, donde el ideal socialista se desarrollara en su máximo esplendor.

Prípiat se fundó en febrero de 1970 y alojaba en un inicio a 10.000 habitantes, mayoritariamente constructores de la central nuclear, funcionarios y políticos. Sin embargo, las condiciones de vida eran tan buenas que en poco más de 15 años la población superó los 40.000 habitantes.

Los altos salarios de la central atraían a inmigrantes de todos los puntos de la Unión Soviética que acudían a Prípiat buscando su oportunidad en una ciudad que florecía al cobijo de la central nuclear más moderna de la URRS.

Todo iba de maravilla, socialismo floreciente, una ciudad moderna con todas las comodidades y una sociedad abierta y cosmopolita. Pero todo iba cambiar de manera repentina.

El día del fin del mundo. El accidente nuclear de Chernobyl

El 26 de abril de 1986, durante una prueba de seguridad, tuvo lugar el mayor desastre nuclear de la historia en el reactor nº4 de la central nuclear de Chernobyl.

Una cadena de fallos humanos y técnicos provocaron un sobrecalentamiento descontrolado del núcleo, lo que generó varias explosiones tan potentes que volaron la tapa de 1.200 toneladas del reactor nº 4 de Chernobyl. Como consecuencia de ello se liberaron a la atmósfera ingentes cantidades de materiales radiactivos.

¿Cuál es la mejor manera de visitar Chernobyl?

Si estáis aquí es muy probable que tengáis en mente visitar Chernobyl y contemplar todo aquello con vuestros propios ojos. Por eso os vamos a hacer un poco de spoiler para que sepáis cómo visitarlo de la forma más fácil, barata y segura posible.

La primera pregunta que se plantean muchos visitantes es ¿Se puede ver Chernobyl por libre?

La respuesta no es fácil: En teoría sí se puede, pero en la práctica no. Lo que equivale a NO 🙂

La zona de exclusión de Chernobyl supone un área de 30 kilómetros alrededor del reactor protegida por militares del ejército ucraniano. Para acceder a ella es necesario disponer de un permiso del Gobierno de Ucrania y presentar el pasaporte a los militares que vigilan los accesos. Así que ni se os ocurra ir a la aventura porque os garantizamos que no vais a entrar.

Se supone que se puede gestionar el permiso a nivel particular, pero el Gobierno ucraniano no suele estar por la labor de concederlo directamente a turistas. Por tanto nuestra recomendación es hacer una visita guiada con cualquiera de los múltiples tours que hay disponibles por internet.

Las compañías que gestionan los tours ofrecen dos ventajas importantes.

  • Por un lado, te gestionan los permisos necesarios para entrar a la zona de exclusión.
  • Y por otro, son guías profesionales que te conducen por rutas seguras, donde los niveles de radiactividad son bajos y controlados, al menos en teoría…

Si estáis interesados en las condiciones de seguridad pasaros por nuestro post sobre la radiactividad y seguridad de la visita a Chernobyl. En él os explicamos en detalle cómo funciona la radiactividad y os damos las recomendaciones para que la vuestra sea totalmente segura. 

Tened en cuenta que en muchas ocasiones un simple metro de distancia marca la frontera entre una zona segura y un punto altamente contaminado. Por eso no es buena idea entrar allí por libre sin conocer las vías seguras.

Sin duda la mejor manera de visitar Chernobyl es contratando un tour guiado y siguiendo siempre las instrucciones de seguridad que os proporcionen.

El mejor tour para visitar Chernobyl en un día

Antes de viajar a Ucrania nos estuvimos informando mediante foros, blogs y webs y la conclusión fue que todos los tours de un día son prácticamente iguales. Todos hacen el mismo recorrido y visitan los mismos puntos claves. Así que a partir de entonces nos centramos en encontrar el tour más barato para visitar Chernobyl.

También hay excursiones de dos días y tours privados con visitas a zonas restringidas, como el interior de la sala de control del reactor nº 4, algo alucinante pero que se nos salía claramente de presupuesto.

Como sabéis, en este blog siempre buscamos los mejores precios, así que nos pusimos manos a la obra investigando por internet. El resultado fue un poco decepcionante, porque el precio medio del tour de un día estaba en torno a los 100$, que equivale a unos 90€. Precio que nos pareció bastante caro teniendo en cuenta el nivel de vida de Ucrania.

Los viajeros más PROS ya sabréis que muchas veces las compañías locales del país ofrecen precios mucho más competitivos, sobre todo cuando la diferencia de cambio nos beneficia a los que pagamos en Euros. Por eso aguardamos con la idea de reservar en persona directamente en Kiev. Sin embargo, el plan no funcionó porque los precios se mantuvieron en torno a los 100 dólares. De hecho, nos encontramos con otros españoles haciendo lo mismo con el mismo resultado…

La conclusión que sacamos de esta experiencia y queremos compartir es que resulta una pérdida de tiempo buscar en Kiev tours a Chernobyl por menos de 100$. Tened en cuenta que es una excursión muy demandada por turistas y se aprovechan todo lo que pueden.

Así que nosotros finalmente acabamos contratando con Civitatis, que por 87€ tiene la visita a Chernobyl más barata de todas las que vimos. Además ofrece la garantía de tener como intermediario a una compañía española. Sin duda una ventaja en caso de tener algún problema.

Visitar Chernobyl se ha puesto de moda.

Chernobyl se puede visitar todo el año pero la mayoría de los viajeros suelen aprovechar el buen tiempo, por lo que primavera y verano son las épocas de más afluencia de turistas.

Si vais en esta época recomendamos sacar las entradas con al menos una semana de antelación para no quedaros sin plaza!

En otoño e invierno el frío empieza a dejarse notar y la demanda baja mucho, tanto que muchos días no hay excursiones porque no se alcanza el cupo mínimo de 8 reservas.

Por eso, si vais en invierno lo mejor es reservar la excursión el sábado o domingo, porque los fines de semana la salida está prácticamente asegurada. La idea es fijar la visita a Chernobyl y adaptar el resto del viaje en consecuencia.

La mejor época del año para visitar Chernobyl

Gracias al clima, cada época tiene su encanto particular. Los meses cálidos son perfectos para pasear entre una vegetación que florece mostrando Chernobyl lleno de vida.

Por su parte, el otoño y sobre todo el invierno, ofrecen todo lo contrario. Un paisaje sin turistas, gris, inhóspito y totalmente apocalíptico que te deja sin palabras.

Además si tenéis la suerte de que esté nevado la experiencia escala a otro nivel!

Nosotros fuimos a final de diciembre, nos hizo un frío tremendo pero tuvimos la «mala» suerte de que nevó justo el día después de la visita. Una lástima 🙁

En cualquier caso, la perspectiva que ofrece el invierno sin apenas turistas, los árboles sin hojas y el cielo plomizo es suficiente para sobrecoger a cualquiera. Si tenéis oportunidad, aprovechad los meses fríos para visitar Chernobyl. No os arrepentiréis! 🙂

Arranca nuestro tour por Chernobyl.

El tour parte de Kiev sobre las 8:00 de la mañana. En realidad se suele quedar a las 7:30 pero dan un buen rato de cortesía si falta alguien. Al llegar se puede alquilar un contador Geiger por 7€ para medir la radiactividad (algo que recomendamos, aunque sea sólo para hacer fotos más molonas) 🙂

En el microbús también se puede contratar el almuerzo por unos 8€ para comer en la cafetería de Chernobyl. Pero ojo porque la cafetería cierra los domingos. Así que no olvidéis el bocadillo si elegís ese día para hacer la visita.

A las 8:00 se acaba la espera y ponemos rumbo a Chernobyl, no sin antes hacer una parada técnica en un supermercado a la salida de Kiev para ir al baño y comprar algo de comer si no llevas bocadillo.

Empezamos a visitar Chernobyl: La zona de exclusión.

Sobre las 10:00, tras dos horas de viaje, llegamos al primero de los dos anillos de seguridad que encontramos en la zona de exclusión. Es el punto de control que se encuentra a 30 kms del epicentro del desastre. Aquí revisan la documentación de la agencia, los pasaportes y te entregan un documento de entrada junto con un dosímetro.

El dosímetro es una especie de tarjeta que te cuelgas del cuello y sirve para medir la cantidad de radiación recibida durante toda la visita. De esta manera se puede comprobar que nadie recibe más radiación del límite permitido por las autoridades locales. Aunque realmente cuando los entregamos a la salida nadie comprobó nada… 🙁

Para que os hagáis una idea, en toda nuestra visita el dosímetro acumuló una medición de unos 2 microsierverts, menos de lo que se recibe al viajar dos horas de avión. Así que recibimos más radiación durante el vuelo a Kiev que en el día que estuvimos visitando Pripiat y la central nuclear de Chernobyl.

Al atravesar este primer punto de control entramos literalmente a otro mundo, un mundo que empieza a asustar un poco…

El microbus se adentra por una carretera desértica que discurre entre bosques, más radiactivos cuanto más nos acercamos al reactor nº 4 de Chernobyl. Aunque realmente en este primer anillo de seguridad los niveles de radiación siguen siendo casi normales y están dentro de los límites recomendaos por la OMS.

Unos 20 minutos después llegamos al segundo punto de control. Estamos ya a tan sólo 10 kms de la central nuclear de Chernobyl y los nervios comienzan a sentirse cada vez más. Los militares vuelven a comprobar la documentación de todos los pasajeros y completamos el último tramo hasta la zona industrial del reactor nuclear.

La zona industrial de la central nuclear de Chernobyl.

El bus para por primera vez a 500 metros del reactor nº 4 de Chernobyl, construcción que contiene la mayor cantidad de radiación descontrolada del mundo. Es una buena distancia para tomar algunas panorámicas, aunque la radiación ya nos alcanza y el contador Geiger empieza a pitar de manera alarmante.

Por cierto, el contador Geiger empieza a pitar aquí y no dejará de hacerlo prácticamente hasta abandonar la zona de exclusión varias horas después. Se trata de un sonido agudo y bastante molesto que te vuelve loco y además no se puede mutear! Así que al poco tiempo de estar allí ya nos estábamos arrepintiendo de haberlo alquilado 😉

La zona industrial impresiona por su frialdad. Allí no hay nada, salvo las grúas que están desmantelando el resto de reactores. En 2001 se cerró el último de los cuatro que seguían activos.

El sarcófago del reactor nº 4 de Chernobyl. Epicentro de la catástrofe.

La siguiente parada nos llevó directamente junto al sarcófago para contemplar «El monumento al valor de los liquidadores». Un punto imprescindible de visitar Chernobyl.

«Liquidadores» es el apelativo que recibieron los cerca de 600.000 hombres que arriesgaron su vida los días posteriores a la catástrofe para limpiar de escombros radiactivos los alrededores del reactor. A sus pies el reactor nº4 permanecía abierto expulsando la mayor cantidad de material radiactivo nunca antes vista.

Muchos de ellos, sobre todo los bomberos que acudieron a los pocos minutos del accidente, murieron irradiados a los pocos días. Otros liquidadores sobrevivieron tras su heroica actuación. No existen estudios completos sobre los daños reales a largo plazo que la radiación produjo en estas personas. La caída de la URSS en 1991 sirvió para borrar del mapa a estos héroes de un plumazo.

De hecho, oficialmente solo fueron 31 fallecidos de manera directa y pararon de contar. Estudios externos sitúan la cifra en miles muertos de manera indirecta. Aunque nadie es capaz de hacer un recuento exacto.

En este punto estamos a escasos 200 metros del sarcófago, estructura que contiene en su interior el reactor nº 4 de Chernobyl. La verdad es que impresiona lo bien construido que está, porque los niveles de radiación en aquella zona son mucho más bajos de lo que cabría esperar.

La ciudad fantasma de Pripiat.

Posteriormente nos dirigimos a la ciudad fantasma de Prípiat atravesando el famoso bosque rojo, paramos en el monumento de su entrada y avanzamos rápidamente para acceder a la ciudad.

Una vez dentro de la ciudad la sensación es indescriptible. Imaginad una ciudad de 40.000 habitantes abandonada de la noche a la mañana, dejando todo atrás. Espectacularmente triste y sobrecogedor.

Después de 30 años la naturaleza se abre paso entre los edificios en ruinas. Los árboles han vuelto a colonizar su territorio en tiempo récord. Cualquier grieta en el asfalto es buena para albergar vida. Manadas de perros callejeros han hecho de Pripiat su hogar. Son perros salvajes y radiactivos pero completamente normales.

Es la paradoja de Chernobyl, en la zona más radiactiva del mundo la vida brota con más esplendor que nunca, lo que conduce a preguntas obvias ¿Es la radiactividad menos peligrosa de lo que pensamos? ¿Se puede adaptar la vida a la radiactividad mucho más rápidamente de lo que el ser humano imagina? ¿Cuánto tardará la naturaleza en recuperar lo que es suyo una vez desaparezcamos como especie de la faz de la Tierra?

Este tour es mucho más que ver las consecuencias de la catástrofe de Chernobyl es casi como ver el futuro de nuestra especie, un futuro postapocalíptico provocado por nosotros mismos.

Recorrido fotográfico por la ciudad evacuada de Prípiat

Ningún sitio mejor que Prípiat para hacer bueno el dicho de «una imagen vale más que mil palabras» así que os dejamos varias instantáneas para que podáis ver el estado actual de la ciudad.

Los carros de la compra siguen en el interior del supermercado. Un edificio al borde del colapso por el deterioro causado por el paso del tiempo.

El parque de atracciones, en el centro de la ciudad, es una de las zonas más radiactivas de Pripiat.

El estadio de fútbol ha sido recuperado totalmente por la vegetación

En las guarderías aún podemos ver los juguetes contaminados por la radiación.

El embarcadero es uno de los puntos más contaminados de Pripiat, de hecho los niveles al borde de las escaleras llegan a medir los 20 microsieverts/hora, niveles 100 veces superiores a lo normal. Por esa razón se recomienda caminar sólo por el centro de los escalones.

El radar Duga-3

Tras salir de Pripiat y antes de visitar la ciudad de Chernobyl nos dirigimos a una construcción que nada tiene que ver con la energía nuclear, pero tras el accidente quedó confinada dentro de la zona de exclusión, así que los tours lo usan como un bonus track 🙂

Realmente es un elemento interesante, sobre todo para los amantes de las conspiraciones, los radio aficionados y la historia militar.

Se trata de un monstruoso radar «secreto» construido por la Unión Soviética para detectar ataques de misiles balísticos procedentes de USA. La construcción impresiona por su tamaño, mide 700 metros de longitud y 150 de altura y consumía tanta energía durante su funcionamiento que generaba una distorsión en el campo magnético terrestre, lo que permitió al resto de países percatarse de su existencia. Por lo que dejó de ser secreto rápidamente 🙂

Además, su gran potencia generaba una señal de radio de onda corta en la frecuencia de 10 Mhz que podía ser oída por cualquier radioaficionado en todo el mundo. Se trataba de una señal repetitiva e intermitente similar al sonido producido por un pájaro carpintero, por lo que fue bautizada como el «pájaro carpintero ruso».

La señal estuvo activa entre julio de 1976 y diciembre de 1989 y generaba interrupciones y problemas en estaciones legales, radioaficionados y emisoras de radio, lo que provocó las quejas de multitud de países de todo el mundo.

Quejas que recibieron la callada y las interferencias del pájaro carpintero ruso por respuesta… 🙂

Si queréis saber más sobre el tema os recomendamos leer el articulo de El Confidencial que os dejamos a continuación porque es muy interesante.

Guerra Fría: Duga-3, el radar soviético secreto escondido en los bosques de Chernóbil.

La ciudad de Chernobyl

La última parada de la visita fue la ciudad de Chernobyl, que da nombre a la central pero realmente no tiene mucho que ver con el accidente. Otra paradoja más de esta increíble historia.

Chernobyl es un pueblo semiabandonado donde viven de manera ilegal trabajadores de la zona. De hecho, oficialmente la ciudad fue evacuada y no es posible vivir allí, pero la realidad es que algunas personas han vuelto a ocupar las viviendas y se han instalado permanentemente.

Aunque el pueblo no ofrece mucho, la visita a la ciudad de Chernobyl alberga algunos lugares interesantes y ciertamente sobrecogedores.

El primero de ellos es un pequeño parque cercado por una verja donde se exponen los artilugios «robots» que se utilizaron en las labores de liquidación y limpieza de la zona del reactor nº 4.

Cuentan que los nieves de radiactividad eran tan altos que se fundían los circuitos y muchos de ellos se volvieron inmanejables, y acabaron precipitándose dentro del propio reactor.

Otro punto de interés es el Monumento a los bomberos. Verdaderos héroes de aquella catástrofe que literalmente salvaron al mundo, al evitar que las llamas acabaran afectando a más partes de la estructura, lo que hubiera provocado un colapso absoluto de la central.

También se encuentra en Chernobyl el monumento del tercer ángel del apocalipsis, una escultura de origen bíblico en recuerdo a las personas que dieron sus vidas luchando contra la radiación. Frente al ángel existen una especie de lápidas con los nombres de todos los pueblos y aldeas de la región que tuvieron que ser evacuados tras el accidente.

Finalmente, hicimos la última parada del viaje en el monumento a la ciudad, construido antes de la catástrofe para poner en valor Chernobyl como polo económico e industrial gracias a la energía nuclear. El tiempo acabaría contradiciendo las predicciones de dicho monumento…

Salida de la zona de exclusión

Ya anocheciendo comenzamos el viaje de vuelta a Kiev, no sin antes atravesar los dos perímetros de seguridad. En ambos tuvimos que pasar por unas máquinas que miden la radiación tanto interna como externa del organismo, la ropa y los zapatos. Si no superas el test no puedes salir de allí hasta haber superado un chequeo más exhaustivo. Así que es un momento un poco delicado… 😉

La verdad es que a simple vista los dispositivos no inspiran mucha confianza. En aquella sala no pasa el tiempo. Daban la sensación de estar allí desde poco después del accidente y no sabemos con qué frecuencia se lleva a cabo una calibración de las mismas. Aunque entendemos que con toda la gente que trabaja en la zona de exclusión serán los primeros interesados en que funcionen a las mil maravillas 🙂

No sabemos si será verdad o un simple truquito para impresionarnos/asustarnos pero la guía nos contó que alguna vez, algún turista que anduvo por donde no debía tuvo que dejar las botas allí porque la máquina detectó que estaban contaminas. Y todo lo que esté contaminado no puede abandonar la zona de exclusión.

El caso es que todos los de nuestro bus pasamos ambos controles sin problemas y pudimos acabar el día sanos y salvos en Kiev. Un día que seguro recordaremos para el resto de nuestra vida.

Esperamos que esta visita a Chernobyl os haya impresionado tanto como a nosotros y que os animéis a visitarlo tan pronto como podáis porque, sin lugar a dudas, merece mucho la pena.

Recordad que tenemos disponible otro post donde os damos una serie de recomendaciones y consejos para que vuestra visita a Chernobyl sea totalmente segura. Además también os explicamos en detalle qué es la radiactividad y cómo protegeros durante vuestra visita!

Os dejamos aquí el enlace por si os interesa reservar el tour a Chernobyl y llevar así el viaje organizado desde casa.

Además si reserváis desde este enlace estaréis colaborando en el mantenimiento de nuestra web sin que os cueste nada. Agradecemos todo vuestro apoyo 🙂

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