Tras mucho tiempo dándole vueltas y varios “casi pero no”, finalmente nos hemos decidido a viajar en coche al Cervino. Quizás el monte más mítico de los Alpes y de toda Europa. 

Estamos seguros de que habéis visto este monte con forma de pirámide en multitud de ocasiones, incluso sin daros cuenta. Su silueta es recurrente en publicidad, sale en los fondos de pantalla de Google Chrome e incluso es la imagen de marca de las famosas tabletas de Toblerone. Sí, ese monte piramidal es tan espectacular que dio lugar a una marca de chocolate suizo con una forma triangular que no es casual… Es la silueta del Cervino!!! 

Nosotros, como somos hijos del latín, le llamamos con su nombre italiano, que es más fácil de pronunciar en español. Pero si os gusta el alemán, quizás prefiráis referiros a él como Matterhorn, el nombre con el que se le conoce en Suiza. 

Es un sitio verdaderamente espectacular, así que os vamos a contar todo lo que necesitáis saber para viajar en coche al Cervino.

Cómo viajar en coche al Cervino

Nuestro viaje parte de Barcelona, como siempre 😉, y ponemos rumbo al aeropuerto de Turín. En hora y muy poco estamos en suelo italiano y nos disponemos a recoger el vehículo de alquiler con el que vamos a viajar en coche al Cervino.

También planteamos la opción de ir en coche desde Barcelona, pero había unas 12 horas de conducción y una cantidad de peajes importantes… Nuestros amigos franceses tienen esas bonitas costumbres… Así que para 4 días libres que teníamos decidimos descartar la idea. Aunque quizás la retomemos en algunas vacaciones más largas.

Lo bueno del aeropuerto de Turín es que está a poco más de media hora en coche de la entrada al Valle de Aosta, que es nuestro objetivo. De este gran valle parten las diferentes rutas que nos conducirán a los mayores colosos de Europa. Hablamos de montes como el Cervino, el Gran Paradiso o el mismísimo Mont Blanc. 

Fue en estos montes donde a inicios del siglo XX se originó el alpinismo, disciplina deportiva que impregna cada rincón de este hermoso valle. Poco a poco el alpinismo se fue extendiendo por las mayores cadenas montañosas del mundo, pero no perdió el origen de su nombre: Los Alpes.

Tras poco más de hora y media llegamos al pueblo de Châtillon, desde donde parte la SR46, una pequeña carretera que nos conduce hasta la estación de esquí de Breuil-Cervinia. Se trata de un puerto de montaña de unos 23 kms de longitud, que supera un desnivel superior a los 1.500 metros y que ha sido final de etapa del Giro de Italia en varias ocasiones. Como imaginareis es una carretera con multitud de curvas, aunque el firme está en buen estado y es relativamente ancha.

Cómo ver el Cervino

Lo primero que tenemos que decir es que, para cualquier persona alejada del alpinismo, como es nuestro caso, el Cervino se ve pero no se toca 😉

Es decir, trepar las verticales paredes del Cervino hasta coronar sus 4.478 metros de altitud está reservado para unos pocos expertos en alpinismo y escalada. El resto de los mortales nos tenemos que conformar con verlo a cierta distancia. Pero os vamos a contar la forma de acercarnos lo máximo posible!

El principal problema para viajar en coche al Cervino es que no hay una carretera que atraviese de sur a norte esta zona de los Alpes. Así que sólo tenemos dos posibilidades de sacar una foto perfecta del Cervino. Una es desde Zermatt, en el lado suizo y la otra es desde Breuil-Cervinia en la vertiente italiana. En estas localidades acaban sendas carreteras de cada país y de ahí hacia arriba sólo hay nieve y pistas de esquí. 

Nosotros decidimos entrar por la vertiente la italiana, porque para entrar a Suiza teníamos que dar un rodeo de 4 horas y media. Nos hacía ilusión cruzar al país de los relojes y los coches caros. Sin embargo, este desvío nos hacía perder mucho tiempo, así que decidimos ir a lo práctico y quedarnos en Italia. Y hay que decir que no nos arrepentimos porque fue todo un acierto!

Tras dormir en un camping a los pies del Cervino, del que ya os hablamos en este otro post, a la mañana siguiente continuamos nuestro viaje en coche al Cervino. Era finales de octubre y a los 10 minutos de salir del camping empezamos a ver coches bajar con una capa de nieve interesante. Al llegar a la estación de esquí de Breuil-Cervinia, a 2.050 metros de altitud la carretera se acaba y es el momento de aparcar el coche y pisar nieve. Literalmente! Porque tuvimos la suerte de que había nevado la noche anterior y se había levantado un día soleado con una visibilidad tremenda. El día perfecto para disfrutar del Cervino! 😊

La ruta por el Cervino

Una vez en la estación de Breuil-Cervinia, podéis aparcar en una gran explanada gratuita que hay a la entrada del pueblo. Desde aquí parten dos opciones principales de ruta, separadas entre sí por un gran valle situado en dirección norte desde el pueblo. Así que hay que elegir porque no son combinables entre sí.

La ruta del Refugio Duca degli Abruzzi

Esta ruta discurre en dirección noroeste y es la que tenéis que coger si queréis llegar a tocar el Cervino! Se trata de un sendero que remonta más de mil metros de desnivel desde el pueblo hasta llegar a un refugio de alpinistas “Duca degli Abruzzi”. Continuando unos 10 minutos de ascenso adicionales se llega hasta el Cruce Carrel, situado por encima de los 3.000 metros de altitud y punto de partida de expediciones al Cervino por su vertiente sur.

Esta ruta es espectacular y bastante sencilla de seguir siempre y cuando no haya mucha nieve, aunque requiere de una cierta forma física. Sobre todo, porque se remontan más de 1.000 metros de desnivel, y eso a una altitud media de 2.500 metros es duro y pasa factura. Llevad agua y comida!

Lo mejor de la ruta es que os mete justo debajo del Cervino, tanto que literalmente podréis decir que lo habéis tocado con vuestras propias manos! Lo peor es que al meteros tan debajo, las panorámicas que podéis sacar del monte quizás no son tan visuales como desde el otro lado del valle. Por eso nosotros elegimos la segunda opción 😉

La ruta por las pistas de esquí de la estación de Breuil-Cervinia

Como fuimos a finales de octubre, la estación no había abierta aún, aunque estaba a punto. Así que aprovechamos para subir en dirección nordeste por las pistas de esquí. Esta ruta no tiene pérdida y es bastante cómoda, porque las pistas son anchas y tienen un buen piso, especialmente en las zonas más bajas. A medida que se asciende la cosa se va complicando. Sobre todo a partir de los 2.500 metros de altitud, donde el espesor acumulado de nieve empezó a ser importante. 

Sin embargo, merece la pena cada metro de ascenso porque las vistas son cada vez más espectaculares. Y no solo del Cervino, que nos acompaña durante toda la ruta, sino de toda la zona del glaciar que hace frontera entre Italia y Suiza. Una zona a más de 3.500 metros de altitud que tenía unos espesores de nieve impresionantes.

Como decimos, esta ruta tiene dos puntos a su favor. El primero son las panorámicas que ofrece, una cosa de otro mundo. Algo que no se puede explicar con palabras… El segundo es su facilidad, ya que no exige un físico espectacular y además es segura y no tiene pérdida posible, al menos con buen tiempo. 

El problema de esta ruta es que queda inhabilitada una vez abre la estación de esquí. Aunque para ser realistas, a partir de noviembre tampoco se puede andar casi por ningún sitio, porque los espesores de nieve que se acumulan son muy importantes en todos estos valles.

La mejor época para viajar en coche al Cervino

Este punto dependerá de lo que busquéis. Si queréis esquí, obviamente en invierno. Pero si queréis hacer rutas y excursiones, lo mejor es ir en verano, que es cuando hace mejor tiempo.

Una buena época que combina un tiempo aceptable con las primeras o últimas nieves, sería visitarlo a inicios de otoño o finales de primavera. Son épocas en las que te la juegas bastante a que te haga una semana horrible y no puedas salir del hotel, pero tienen a su favor que podrás pisar la nieve de forma fácil. Condición imprescindible para nosotros en este viaje.

Teníamos claro que si íbamos a visitar las montañas más altas de Europa queríamos verlas en su máximo esplendor. O lo que es lo mismo, cargaditas de nieve. Así que nosotros lo tuvimos claro y nos la jugamos al último finde de octubre. De los cuatro días que duró el viaje, tuvimos dos espectaculares, uno nublado y uno de lluvia. Para lo que es aquello podemos decir que nos salió bien la jugada 😉

Recomendaciones para viajar en coche al Cervino

Hay algunos puntos clave que son muy importantes si vais a viajar en coche al Cervino y que, aunque son de sentido común, conviene recordar.

  • Las cadenas son obligatorias a bordo entre el 15 de octubre y el 15 de abril. Llueva, nieve o haga buen tiempo hay que llevarlas en el maletero, si os paran los Carabinieri y os pillan sin ellas se viene multita 😉
  • Estamos en zona de alta montaña, pero alta de verdad, no como la mayoría de las zonas que estamos acostumbrados en España… Eso significa que el tiempo es muy cambiante y que un día soleado se puede poner chungo en cuestión de poco tiempo. Lo más común es que baje la niebla de pronto y nos deje sin visibilidad, por lo que es importante no salirse de los caminos señalizados y llevar los móviles cargados a tope de batería. 
  • Antes de salir en ruta es básico mirar la previsión meteorológica en varias páginas diferentes y ante cualquier atisbo de mal clima hay que guardar un margen suficiente de tiempo o replanificar la ruta. Y esto a veces significa suspender la salida. Hemos hecho muchos kilómetros para llegar hasta aquí y estamos deseando de disfrutar de los Alpes, pero la seguridad es lo primero. 
  • Obviamente llevar buena ropa es fundamental. En invierno se da por sentado, pero incluso en verano es más importante aún. A estas altitudes no es raro que la temperatura caiga por la noche a bajo cero incluso en julio y agosto, así que llevar ropa de abrigo en la mochila os puede salvar la vida, sobre todo si tenéis la mala fortuna de extraviaros y tener que pasar la noche al raso. Son cosas que no pasan nunca hasta que pasan y todos los años salen en las noticias excursionistas extraviados…
  • Y por último, quizás el punto más importante por ser el más común, es la seguridad en la carretera. En general las carreteras tienen buen firme y no están mal, pero la conducción de algunos italianos es bastante kamikaze, así que andaros con mil ojos. Si a eso le sumáis que en cuanto entra el otoño puede haber nieve o placas de hielo en cualquier zona de sombra, hay que tener un extra de cuidado y no bajar la guardia hasta llegar al hotel.

Y hasta aquí nuestro viaje en coche al Cervino. Si os ha gustado no dejéis de visitar nuestro post sobre el teleférico del Mont Blanc, una excursión 100% recomendable si andáis por la zona. No os lo perdáis porque os encantará!

LAS MEJORES ACTIVIDADES PARA DESCUBRIR EL CERVINO

Ver el Monte Cervino por libre es maravillo, pero si tenéis la oportunidad y queréis que vuestra experiencia sea totalmente completa, os recomendamos reservar una de las actividades.

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