QUÉ VER EN BUDA

Antiguamente Budapest estaba compuesta por tres ciudades independientes: Buda, Óbuda y Pest. La primera estaba situada al Oeste del Danubio, la segunda era una isla en mitad del río y la última estaba situada en la orilla Este.

Tras siglos separadas, en 1873 estas tres ciudades acabaron uniéndose y formaron lo que hoy conocemos como la ciudad de Budapest. 

Si queréis saber la historia de esta ciudad podéis leer Por Budapest Low Cost o, si lo preferís, podéis la historia de Pest.

EL PUENTE DE LAS CADENAS

Si has visto alguna vez una foto de Budapest, habrás podido apreciar que uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad es El Puente de las Cadenas, una construcción de más de 200 metros de longitud que une las dos orillas del Danubio.

Se trata del primer puente permanente de Hungría construido sobre el  Danubio, el río más caudaloso de Europa, para conectar Buda y Pest, dos ciudades históricamente separadas por este accidente geográfico. De  hecho, hasta la inauguración del puente, los habitantes sólo podían cruzar el río en barco.

Bueno, en realidad esto no es del todo cierto, porque en invierno la zona era tan fría que el río se congelaba durante meses y podía atravesarse a pie o incluso en coche de caballos!

Actualmente, debido al cambio climático, esta situación es cada vez mas excepcional, aunque sigue repitiéndose cada ciertos años.

El puente fue construido en el año 1849 y diseñado por el ingeniero inglés William Tierney Clark. Casi un siglo después, la obra tuvo que ser reconstruida, ya que los alemanes bombardeaban todos los puentes de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial.

Al inicio de este majestuoso puente, entrando desde el Barrio de Pest, verás un león a cada lado de los pilares, figuras muy similares a los leones de bronce de la conocida Trafalgar Square, en Londres. Además, al atravesarlo puedes aprovechar para colgar con tu pareja un candado que selle vuestro amor eterno 😊

Os recomendamos pasear sobre el Puente de las Cadenas por la noche cuando está totalmente iluminado, a cada lado de las cadenas lo bordean infinidad de bombillas.

LA COLINA REAL DE BUDA

El Puente de las Cadenas conduce directamente desde Pest hasta la Plaza Adam Clark, en Buda. Una vez aquí tendrás dos opciones:

  • Puedes subir caminando por escalones de piedra y arena hasta alcanzar la cima de la colina del Castillo de Buda
  • O bien, puedes realizar el ascenso tomando el funicular Budavari Sikló.

Nosotros decidimos subir andando, puesto que se trata de un paseo corto y agradable que te deleita con unas vistas preciosas a medida que vas ganando altura.

Además, el precio del funicular no es para nada Low Cost, el ticket de ida cuesta unos 4€ por persona, para un trayecto de menos de 10min.

Una vez arriba de la colina lo mejor es visitar en primer lugar el Castillo de Buda para, posteriormente dirigirnos al Palacio de Buda y el Bastión de los Pescadores. Si no lo hacemos así dejaremos atrás el Castillo y es muy posible que luego nos acabe dando pereza dar la vuelta!

Consejo de calidad: En la cima de la montaña, justo antes de entrar al distrito del Castillo, hay un restaurante con unas vistas increíbles de la ciudad de Pest. Desde aquí podrás sacar unas panorámicas alucinantes de la parte baja de la ciudad, con el Parlamento de Budapest como rey indiscutible de la postal!

Eso sí, el bar NO es para nada LOW COST. El precio de una cerveza ronda los 5€, lo que resulta bastante caro para el nivel de vida del país. Sin embargo, aunque sólo sea por las increíbles vistas, merece la pena hacer una parada para repostar antes de continuar con la ruta por Buda.

EL BASTIÓN DE LOS PESCADORES

Dominando la Colina Real de Buda se encuentra la fortaleza más conocida de la ciudad, El Bastión de los Pescadores. Una terraza construida en el año 1901, formada por 7 torres de mármol de estilo neorománico, que representan las 7 tribus que fundaron la ciudad durante la época de los Cárpatos en la Edad Media. 

La posición privilegiada, confiere al Bastión de los Pescadores unas vistas espectaculares de Pest, situada sobre la orilla Este del Danubio. Una vez has llegado hasta aquí, lo mejor es que disfrutes tranquilamente perdiéndote por los múltiples paseos y escaleras que conforman esta joya arquitectónica uniendo las 7 torres entre sí.

En la parte frontal existe una terraza enorme que ocupa todo el bastión y que da acceso a los pasadizos que conducen a las distintas torres. En el centro de esta plaza se encuentra ubicada una estatua en bronce del rey Esteban I de Hungría montado sobre su caballo. Monumento que se instaló en 1906 y que muestra episodios de la vida de este famoso monarca, si quieres saber más sobre este personaje no te pierdas nuestro post sobre Pest.

Te recomendamos no tener prisa e ir parando en cada torre para fotografiar el espectáculo visual que constituye el Bastión de los Pescadores. Sin duda, uno de los lugares más románticos de la ciudad. Por cierto, si quieres aún más romanticismo prueba a visitar este mirador cuando cae la noche!

Las vistas del Parlamento y los puentes que cruzan el Danubio iluminados, harán de este lugar un punto clave e inolvidable de tu visita a Budapest.

En el interior del Bastión hay un restaurante super lujoso con unas vistas increíbles que es otro firme candidato a recuerdo imborrable, el único problema es que los precios no son nada asequibles para el viajero low cost, así que nosotros lo dejamos para la próxima visita… 😉

IGLESIA DE MATÍAS

Justo al otro lado de la terraza del Bastión de los Pescadores, en la plaza de la Santísima Trinidad, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora, conocida popularmente como la Iglesia de Matías, que recibe su nombre del Rey Matthias, quien gobernó desde 1458 al 1490 y quien en el año 1470 restauró y reformó la iglesia completamente.

Cuenta la tradición que el rey Esteban I construyó a principio del siglo XI la primera edificación religiosa sobre este lugar, a partir de ese momento los sucesivos reyes hicieron siempre alguna aportación,  añadiendo torres, puertas o haciendo reformas u obras de mejora.

Como curiosidad, tenéis que saber que la torre del centro de la iglesia se levantó en el año 1713 para conmemorar el final de la catastrófica epidemia de gripe que asoló Europa durante 1708 y 1709.

Su campanario de estilo gótico que destaca sobre su fachada y su estilo ecléctico convierten a esta iglesia en una construcción religiosa única en la ciudad que no te puedes perder! Además puedes recorrer el interior por el módico precio de 3.50€.

Curiosamente, la excelente acústica de la construcción hace que a día de hoy se sigan celebrando conciertos de música clásica, bodas e importantes celebraciones religiosas en la Iglesia de Matías.

CIUDADELA DE BUDAPEST

La Ciudadela es otro de los miradores de la capital húngara. Se encuentra ubicada en el punto más alto del monte Gellért y fue construida en 1854, tras la derrota de la revolución Húngara.

Años más tarde, la paz entre los Habsburgo y los húngaros, hizo que éstos últimos se quedaron con el control de la construcción, hasta la invasión alemana, momento en que el ejército nazi lo uso como punto defensivo durante la Segunda Guerra Mundial.

Por unos 3,50€ puedes visitar la fortaleza de la Ciudadela, donde se exhiben más de 60 cañones junto a su búnker de la Segunda Guerra Mundial con imágenes y estatuas de cera recreando escenas bélicas.

A la Ciudadela puedes llegar a pie desde el Puente Elizabert o en transporte público -autobús o tranvía- que tiene una duración de media hora. El billete sencillo cuesta alrededor de 1€, por lo que el viaje sale bastante económico 🙂

Si quieres saber más sobre el sistema de transporte de la ciudad no te pierdas nuestro post sobre Budapest.

Una buena opción es subir en transporte público, para ahorrarte las cuestas y la caminata, y luego descender tranquilamente a pie, disfrutando de las maravillosas vistas que ofrece esta parte de la ciudad.

IGLESIA DE LA CUEVA

Para finalizar, si quieres ver una iglesia diferente a las que estamos acostumbrados, no te pierdas la Iglesia de la Cueva, conocida popularmente con este nombre porque está construida dentro de una cueva, literalmente!

La Iglesia Rupestre de Budapest es única en el país por su particularidad constructiva. No cuenta con techos altos, grandes bóvedas ni vidrieras, de hecho es todo lo contrario. Se trata de una construcción realizada en una cavidad natural del Monte Gellert, que fue ampliándose hasta disponer de un espacio suficiente donde construir una iglesia.

La idea surgió a iniciativa de unos jóvenes peregrinos que quedaron prendados de la Gruta de Lourdes en Francia y, a cuyo regreso, decidieron hacer algo parecido en su país.

La construcción se extendió entre el 1926 y el 1931 y una vez finalizada fue regentada los Monjes Paulinos, hasta que fueron expulsados por el gobierno comunista.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el acceso quedó cerrado en 1951 y permaneció así hasta la caída del muro de Berlín, en 1989, cuando se derribó la tapia que impidió su acceso durante casi 40 años.

Como dato curioso nos contaron que su interior conecta con otras partes de la Colina mediante pasadizos excavados en la roca!

Nosotros no entramos por falta de tiempo, pero el precio de la entrada es muy económica, sale alrededor de 1.50€. A este punto se puede acceder tanto en tranvía -Líneas 18, 19, 41, 47 y 49- como en autobús -Líneas 7, 86, 173 y 233E-, bajando en ambos casos en la parada Szent Gellért tér.

Aquí concluye nuestra visita a esta parte de la ciudad, si te has quedado con ganas de más, no dejes por descubrir ningún secreto de la ciudad en nuestro post Por Budapest Low Cost.

TOUR POR BUDAPEST LOW COST

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