PUNO, EL ACCESO AL LAGO TITICACA

La ciudad de Puno, situada al sureste de Perú, cuenta con poco más de 130.000 habitantes, se encuentra casi a 4.000 metros de altitud sobre el nivel del mar y es la puerta de acceso peruana al Lago Titicaca.

Como consecuencia de su gran altitud, es una buena zona para experimentar en primera persona los efectos del «soroche» o mal de altura. Si quieres saber más sobre este síndrome provocado por la falta de oxígeno, no te pierdas nuestro post sobre «La Montaña de los 7 colores»

Debido a su situación geográfica tremendamente aislada y a su escueta economía, Puno es una ciudad muy humilde. La mayoría de sus casas son de ladrillo visto y se encuentran sin pintar y sin acabar siquiera, lo que a primera vista puede causar cierta impresión.

A pesar de ello, sus calles son un hervidero de gente durante todo el día. Aquí todo el mundo intenta buscarse la vida cómo puede, que en la mayoría de los casos, es vendiendo comida o fruta en calles y mercados.

Además se trata de una ciudad muy poco turística, por lo que una vez allí estarás inmerso 100 por 100 en la vida de la región. Puede resultar un poco chocante, ya que el cartel de viajero lo llevas pegado a la frente y se te huele a leguas de distancia.

En cualquier caso, Puno constituye la puerta de acceso peruana al Lago Titicaca, famoso por ser el lago navegable de mayor altitud del mundo. Por esta razón, tanto en la zona centro como en la zona del puerto existen varias agencias de viajes -estamos hablando de 5 o 6, no hay muchas más- que ofrecen rutas por la zona con un funcionamiento similar a las agencias de Cuzco y a las del resto del país.

Es decir, incluyen transporte, guía y comida por unos precios que rondan los 20€ por persona.

Aunque existen varias excursiones, sin duda hay una que no os podéis perder si estáis en Puno. Estamos hablando de la visita al Lago Titicaca, un recorrido que se compone de una ruta por los poblados flotantes de los Uros y la posterior visita a la Isla de Taquile.

LAS ISLAS FLOTANTES DE LOS UROS

La excursión comienza visitando las islas flotantes de los Uros, un pueblo que habitaba las orillas del lago y que se vio expulsado a su interior hace siglos con la llegada del Imperio Inca.

Curiosamente, las gentes de este pueblo se adaptaron tan bien a vivir flotando que han continuado con esta forma de vida durante cientos de años hasta llegar a la actualidad.

El pueblo Uro construye islas artificiales acumulando capas secas de vegetación, la totora, una especie de juncos con cámaras de aire en su interior que crecen en las orillas del lago.

Tras acumular espesores superiores a un metro, consiguen suficiente volumen como para crear plataformas vegetales flotantes sobre las que levantan sus humildes casas de madera, que no miden más de 10 metros cuadrados.

Actualmente este pueblo tiene gran relación con la ciudad de Puno y vive de la pesca en el lago y del turismo. Por lo que vimos, tienen acuerdos con las agencias de viajes de Puno para que las excursiones paren en sus islas artificiales.

Una vez sobre las islas, los propios habitantes nativos explican al viajero la manera de construirlas y su forma de vida de primera mano, que ya os avanzamos que es bastante dura.

Cuando acaban la explicación, hacen una pequeña actuación -bastante forzada, la verdad– en la que interpretan canciones típicas de su cultura. Tras este mini-espectáculo, en cuestión de segundos, montan un pequeño mercadillo para vender productos de artesanía que dicen confeccionar ellos mismos: piezas textiles, manualidades, bisutería, pinturas… Los precios son bastante elevados en un intento claro de aprovecharse del turista.

Sinceramente esta última parte nos pareció una encerrona para ponerte en un compromiso y que no salgas de allí sin comprar algo, que por supuesto no necesitas, a esta humilde gente.

Por si fuera poco, al parecer hay un poco de mafia detrás de todo este tinglado y las luchas entre uros son frecuentes. Las familias se disputan posicionar sus islas para que sean puntos de parada de los barcos de turistas procedentes de Puno, por lo que hay un importante juego de comisiones a agencias de viajes y políticos, todo un poco turbio…

En cualquier caso, conocer de primera mano sus costumbres y forma de vida, así como la experiencia de pisar una de estas islas flotantes es, sin duda, un recuerdo imborrable.

Por el módico precio de 3 o 4€, también ofrecen la posibilidad de trasladarte de una isla a otra montados en sus barcas tradicionales, construidas 100% de madera y totora, el mismo material que utilizan para levantar sus islas flotantes.

Lo tienen tan bien montado que incluso cuentan con un «bar» que hace las veces de oficina de turismo, donde te sellan el pasaporte por unos 0,50€. Aquí se paga todo, el Lago Titicaca no está para regalar nada… 🙂

DESCUBRIENDO LA ISLA DE TAQUILE

Después de esta visita nos dirigimos en barco a la isla de Taquile, un peñón de tierra firme en mitad del Lago Titicaca aún habitado por pobladores nativos, cuya forma de vida se basa en el autoabastecimiento. Muy probablemente sea la zona del Mundo más remota donde hayamos estado nunca…

Aquí no hay hoteles, electricidad, internet, coches ni carreteras. Simplemente encontrarás una comunidad pre incaica que ha sido capaz de sobrevivir, durante cientos de años, sobre esta piedra perdida en mitad de la nada.

Su economía de subsistencia se basa en la agricultura, la ganadería y cada vez más en el turismo. Ellos también han sabido aprovechar este filón económico!

Se trata de una comunidad basada en la colectividad y regida por el lema inca: «ama sua, ama llulla, ama qhilla» que se traduciría como no robar, no mentir y no ser perezoso.

De hecho, las cosechas y bienes se reparten según las necesidades de cada familia. De esta manera, los 1.200 habitantes de Taquile viven una vida aislada y tranquila, regida por sus propias leyes indígenas.

LOS GORROS DE TAQUILE

Su industria textil es muy famosa, tanto es así que tienen un eco-museo en la plaza principal del pueblo, a la que se accede tras subir 533 escalones desde el embarcadero. En este museo ofrecen a la venta sus productos artesanales a los casi 40.000 visitantes que reciben anualmente.

A diferencia de otras culturas, en Taquile son los hombres quienes se dedican a tejer y curiosamente definen su estado civil por el tipo de gorro que llevan 🙂

  • Los hombres solteros usan un gorro con puntas blancas y una borla. Si la borla está inclinada hacia atrás quiere decir que la persona que lo porta no está buscando pareja. En cambio, si la borla está inclinada a la izquierda o a la derecha, significa que este hombre tiene una relación o está abierto a alguna…
  • Los hombres casados utilizan un gorro rojo. Además, para poder casarse, los taquileños deben regalar a su suegro uno de estos gorros tejidos por ellos mismos a lo largo de meses de trabajo. El gorro debe estar en perfectas condiciones o, de lo contrario, deberá ser repetido antes de recibir el consentimiento para el matrimonio.
  • Por su parte, los ancianos responsables del gobierno de la isla, utilizan un sombrero distinto a todos los demás.

En este lugar aprovechamos para comer, lo hicimos en un restaurante situado en la cima de la montaña que ofrecía unas espectaculares vistas de todo el lago. El menú constaba de una sopa como entrante y un segundo plato a elegir entre carne y pescado. Nosotros elegimos la trucha que, sin duda, fue una elección excelente.

Durante la comida, un joven nativo nos explicó cómo elaboran champú utilizando una planta que se cría en la isla, enseñó la manera en que tejen sus gorros y acabó tocando varias canciones con la flauta andina, en lo que resultó ser una comida muy entretenida.

Tras este buen rato descendimos de nuevo hasta el embarcadero, donde nos esperaba la lancha que nos devolvería a Puno, poniendo punto final a esta increíble visita por una de las zonas más remotas del Mundo, El Lago Titicaca.

DÓNDE COMER Y DORMIR EN EL LAGO TITICACA

En general, esta zona de Perú que hace frontera con Bolivia es realmente económica y no resulta difícil localizar alojamientos muy baratos. De hecho, si no eres muy escrupuloso, incluso puedes encontrar algunos hostales en la ciudad que ofrecen camas desde 7€ por persona y noche. Aunque eso sí, son habitaciones mal aisladas en cuanto a ruido y climatización. Solo aptas para los más aventureros!

Por unos 20€ la noche, nosotros alquilamos una habitación con baño privado y desayuno incluido, un auténtica opción LOW COST que además, estaba bastante bien situada cerca del centro de la ciudad.

El principal problema de la región es que no está muy habituada al turismo, por lo que la oferta de hoteles es escasa. Esto hace que los establecimientos que ofrecen habitaciones con todo tipo de comodidades, presenten precios que pueden superar fácilmente los 100€ por pareja.

En cuanto a la comida, encontramos unos precios bastante razonables puesto que los restaurantes están especialmente enfocados a la gente local. Esto hace que sea fácil comer por unos 7 u 8€ por persona, aunque con el punto negativo de que la variedad gastronómica no es muy amplia en esta recóndita zona del país.

Por nuestra parte aprovechamos una tarde para ir a comprar comida a un supermercado que había junto a nuestro hotel con la grata sorpresa de encontrar atún en aceite! Así que decidimos prepararnos un rico bocadillo de atún, tomate y palta para cenar 🙂

Es curioso cómo algo tan simple puede saberte a gloria si lo tomas justo cuando te apetece y lo echas en falta!

ACTIVIDADES EN EL LAGO TITICACA

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